La capacidad de pensar es propia del ser humano, y se va desarrollando paulatina y naturalmente con la maduración, cuando el ser humano crece y se desarrolla. Sin embargo esa aptitud natural para pensar, que significa entenderse a sí mismo y al mundo que lo rodea, usando la percepción, la atención, la memoria, la transferencia, etcétera, solucionando problemas que se presentan día tras día, recordando, imaginando y proyectando, puede estimularse mediante la educación, que actúa sobre los procesos mentales para desarrollarlos, orientarlos y potenciarlos.

A continuación veremos cuales son los factores básicos para el desarrollo del pensamiento:
El desarrollo de la atención.- La atención no es una fuerza psíquica especial del hombre, sino más bien es un estado particular de vigilancia, de cuidado de lo que se
va a decir o hacer y está acompañada de la conciencia en la actividad del sujeto.

La formación de las ideas .- La transmisión, adquisición de conocimientos y capacidad constituye una etapa fundamental del proceso general de enseñanza, ya que todo conocimiento humano tiene su base en ideas vivas, concretas, y solamente así puede serle útil al ser humano.
Desarrollo de la capacidad de percepción y observación.- La percepción es la aprehensión sensorial, es el reflejo de las cosas en la conciencia a través de los órganos de los sentidos. Hay percepciones visuales, táctiles, auditivas, olfativas y gustativas. Pero
las de mayor significado gnoseológico son las dos primera, que se forman sobre la base de las sensaciones visuales surgidas en el proceso de interacción entre el hombre y los objetos del medio circundante; Pues en dicha interacción, los contornos del objeto determinan la estructura del movimiento de la mano que palpa el objeto mientras que la estructura del movimiento de la mano, a su vez, determina la estructura de la imagen visual.

La formación de conceptos y juicios generales.- Con la adquisición de ideas verdaderas, el hombre ha reconocido la realidad en su apariencia. Pero el proceso de la comprensión no se ha concluido todavía. Si el hombre quiere sobrevivir en este mundo, si quiere cambiar la realidad según sus necesidades, tiene que captar las características generales de los objetos y hechos, y las relaciones generales, verídicas, entre los fenómenos. Esto se logra mediante el pensamiento y la formación de conceptos y juicios generales.
Desarrollo del poder imaginativo.- El poder imaginativo del alumno en los primeros años de escolaridad se distingue por su viveza. Algunas veces no se puede
diferenciar entre ideas verídicas e ideas fantásticas; muchas de las mentiras infantiles tienen su base aquí, su consecuencia es un conflicto entre el poder imaginativo y la realidad, el cual puede retardar mucho el proceso de la adquisición de conocimientos. Pero con el desarrollo del pensamiento se debe superar este conflicto. El desarrollo del poder imaginativo tiene que estar relacionado con la realidad; es decir, debe estar de acuerdo con ella, o, por lo menos tener la posibilidad de verificarla.

El desarrollo de habilidades, destrezas y hábitos.- El conocimiento humano es un proceso dialéctico continuo. El hombre avanza permanentemente en la investigación de la verdad, y una y otra vez encuentra en su actividad nuevos problemas, choca con lo desconocido, lo todavía no explorado. Así se mantiene el conocimiento humano como un proceso de desarrollo que avanza y asciende constantemente, impulsado por la multitud de contradicciones frente a las cuales se encuentra el hombre, que inexorablemente exigen su solución, y que de inmediato generan nuevas contradicciones.

Uso y comprobación de los conocimientos y capacidades.- Para llegar al nivel del uso y comprobación de los conocimientos y capacidades en el desarrollo del pensamiento, es requisito indispensable la práctica social donde la persona pone en juego todo su conocimiento y su creatividad, por lo tanto, diríamos que la práctica social es la fuente y confirmación del conocimiento y capacidades del hombre. La práctica en la clase se la debe entender como una actividad viva y creadora. Las clases son una preparación de los alumnos para su posterior actividad y desenvolvimiento social como adultos; de ahí que, la práctica es un ejercicio pedagógico dirigido, pero ojo, la meta inmediata según la educación tradicional era que el alumno adquiera conocimientos para el cumplimiento de lo que se le pida en clases y así obtener buenas calificaciones; pero ese criterio erróneo es descartado y más bien se debe entender que el cumplimiento de las tareas escolares y aprobar las asignaturas de estudio debe ser para el estudiante una clara demostración cognitiva de su preparación para la vida adulta. La aplicación práctica de los conocimientos y capacidades es para el alumno el punto de comprobación de cuanto sabe, de si aprendió bien o no, y así, obtiene una representación objetiva de la adquisición de conocimientos y una posibilidad de control y retroalimentación.
La consolidación de los conocimientos y capacidades.- En el proceso educativo hay etapas básicas como: la observación viva, el conocimiento, el pensamiento y la práctica; además existen aspectos especiales que es la consolidación de los conocimientos, por un lado, y por otro, el desarrollo de las destrezas y los hábitos. Hay que crear en la conciencia del alumno la idea de que la materia que se va a estudiar debe ser bien aprendida, muy bien memorizada, pero entendiendo que la memoria es la facultad de conservar lo que está en el cerebro y representar y recordar la información o situaciones cuando sea necesario. Se distinguen tres fases en la memoria: fijación, persistencia o retención y evocación.

El desarrollo de la voluntad y el proceso para el desarrollo de la voluntad.-La voluntad es la capacidad humana de dirigir las acciones en forma fija y conscientemente, y conducirlas al éxito contra las resistencias internas y externas.
Poseer una voluntad quiere decir fijarse conscientemente una meta; dirigir correctamente el temperamento, los sentimientos, las habilidades, las destrezas y los conocimientos durante una acción; saber coordinarlos, organizarlos por medio de esfuerzos psíquicos, controlarlos y conducirlos al éxito. El desarrollo de una voluntad firme es un proceso que tiene muchas exigencias y que responde a múltiples motivaciones. Se trata de un proceso dialéctico, psicológico y psíquico, que como en toda actuación humana, responden a necesidades materiales y espirituales, por lo tanto, tiene una base fisiológica y psicológica. La formación, desarrollo y actuación de la voluntad se rige por ciertas condiciones y sigue el orden de un determinado proceso.
Los propulsores para la actuación de la voluntad.-
Claridad
Hay que saber exactamente lo que quiere; fijarse bien la meta, ya que es una de las condiciones más importantes para el éxito de una acción. Al mismo tiempo el éxito depende de que se conozca bien el camino a seguirse y los medios y métodos que ha de utilizar. Sin claridad de objetivos, medios y métodos, la actuación de la voluntad no puede alcanzar el éxito.
Independencia
Los pensamientos propios del alumno deben constituir la base de su actuación, pero si el alumno fácilmente se deja influir, no es crítico frente a las indicaciones que le dan, pues está demostrando que su voluntad es débil. En estos casos, el maestro no debe acentuar la ayuda, sino, más bien, hay que dejarle que actúe con plena independencia.
Cuando el alumno tiende a actuar mecánicamente, sin critica, entonces hay que hacerle ver sus errores, como la falta de consistencia en su personalidad y falta de fe en sí mismo.
Iniciativa y decisión
Ambas van estrechamente unidas y se complementan. la iniciativa es la aptitud generadora de ideas y proyectos y la decisión es el dinamismo como complemento básico para cristalizar las ideas y proyectos.
Energía
La energía es imprescindible para la actuación. Pero no se trata solamente de la energía física, fundamento de toda actuación práctica, más bien se trata de la energía espiritual íntimamente relacionada con las convicciones, con la voluntad, con la constancia.
Fidelidad a los principios y espíritu autocrítico
Una voluntad firme, pero que no se subordina a tareas y meta morales, y que no se utiliza conscientemente para cumplir esas tarea acaba por carecer de valor. En última instancia, termina por aplicarla: a tareas inútiles.
La Interpretación
La interpretación es la explicación acertada de acciones, dichos, sucesos, acontecimientos o resultados abstractos de una investigación y que pueden ser entendidos de diferentes modos. Pero en un sentido más amplio se entiende por interpretación la atribución de significados a las expresiones bien estructuradas y que tengan sentido y veracidad lógica y real de los juicios analíticos. La interpretación es tarea del pensamiento, que consiste en descifrar el sentido oculto en sentido evidente. Es el despliegue de los niveles de significado; pero éste entendido como elemento fundamental para determinar la veracidad del saber humano en base de factores objetivos de la realidad y de la lógica objetiva del razonamiento, la misma que debe estar en consonancia con la esencia de las cosas y de los fenómenos reales, desechando las tergiversaciones subjetivas y reforzando la diversidad conceptual que reproduce lo real
y lo concreto.
Justamente cuando abordamos contenidos abstractos, incomprensibles o incompatibles que nos hacen dudar sobre la manera de concebir la idea real, allí es cuando es inminente la aplicación de la interpretación y se plantea con fuerza frente al problema cognitivo, pues, el problema se aclara cuando una de las interpretaciones es considerada la más adecuada y es la única presente en la conciencia del sujeto.
Por lo tanto, la interpretación como operación lógica para el desarrollo del pensamiento es indiscutible su importancia ya que es un instrumento que utiliza la abstracción, la lógica, la inducción, la deducción, el análisis y la síntesis para así llegar a demostrar el verdadero sentido y alcance de expresiones incomprensibles o contenidos abstractos.
Por: Laura Susana Delgado Gonzalez.
